Bob Dylan – “Desire” (1976)


El pasado 24 de Mayo Robert Allen Zimmerman (por todos conocido como Bob Dylan) cumplió 70 años. Desde este espacio de los locales de ensayo

Jendrix quermos hablar de este músico y autor tan innovador y trasgresor . Claro, en pleno 2011, la obra de Dylan, parece cualquier cosa menos gamberra e innovadora, pero hemos de recordar a nuestros lectores que en su juventud fue uno de los músicos más rebeldes, atrevidos y transgresores de la historia. Su influencia fue enorme, tal vez sólo comparable a la de The Beatles. Desde su primer disco en 1962, Bob Dylan causó un gran impacto entre los oyentes por la fuerza de sus letras, pero tal vez el punto de inflexión que marcó su carrera y la de muchos músicos fue el año 1965 y su famoso salto al rock eléctrico. Hasta esa fecha Dylan era el ídolo del movimiento folk estadounidense, pero en el disco “Bringing it all back home” (1965) dio un giro estilístico a su carrera grabando guitarras eléctricas. Y todo culminó en el mítico festival de Newport en ese mismo año. Tanto en Nueva York como desde Inglaterra aparecían nuevos y fabulosos grupos cargados de energía con sus potentes guitarras y bajos eléctricos, una de ellas era The Paul Butterfield Blues Band (con Al Kooper y Mike Bloomfield). Todo aquello impresionó a Dylan, que vio en todo aquello el futuro, mientras que al folk acústico tradicional (del que él mismo era el máximo exponente) lo veía estancado. Hoy en día ya son míticas las imágenes del abucheo al que le sometió el público más tradicional de Newport al ver a Dylan eléctrico, pero lo que éste no sabía es que inmediatamente se estaba convirtiendo en el ídolo con mayúsculas para los músicos de nueva generación. Desde los propios Beatles, pasando por los Rolling Stones, David Bowie o Lou Reed, hasta Jimi Hendrix y Marc Bolan, muchos músicos aplaudieron este paso y le convirtieron en su máximo referente (aun cuando su música siempre fue distinta de la de éstos). Mi opinión es que Dylan no sólo no se equivocó con este cambió sino que acertó de lleno. Además para una personalidad como la de Dylan el rock era más adecuado: se trataba de un estilo floreciente, sin definir, abierto a casi cualquier experimentación, cosmopolita, universal y mucho más gamberro… mientras el folk se había quedado anclado entre el blues y el country, y sus miembros más fieles veían con malos ojos, entre otras cosas, la llamada invasión británica (que a otros músicos yankees les encantó). Así pues, en pleno 2011 Bob Dylan nos puede parecer un músico de lo más convencional (comparado con las músicas extremas que se pueden llevar a cabo hoy en día), pero en su día fue capaz de renunciar a unas etiquetas que sus contemporáneos le impusieron para inventarse otras propias y ser admirado por ellos por generaciones y generaciones posteriores. De todas maneras, hoy y siempre, los músicos nunca han podido cambiar de estilo (“traidores”, ha sido el calificativo más suave que ha recibido un músico cuando lo ha hecho). A lo largo de la extensa carrera de Dylan en casi 50 años, ha habido muchos cambios estilísticos, pero seguramente ninguno tan marcado como éste.

Para recordar estos setenta años de vida del genio hemos decidido escuchar una selección de canciones del disco “Desire (1976)”, un trabajo señalado por muchos como el mejor o uno de los mejores de Bob Dylan. Uno de los temas más destacados es Hurricane, una canción protesta dedicada al boxeador Rubin “Huracán” Carter, acusado injustamente de un triple asesinato.

Desire es el decimoséptimo disco de Bob Dylan. En 1975 el autor había terminado su gira Rolling Thunder Revue, y en aquella época su interés principal era montar su propia banda. Le llevó varios meses componer, buscar los músicos y grabar las canciones; pero hay dos nombres propios en Desire además del de Dylan. Hablamos de Jacques Levy, un dramaturgo con el que compuso la mayoría de las canciones de este disco (todas menos dos) y Scarlet Rivera, la responsable de ese violín que hace único y reconocible a este trabajo. Otro tema muy destcable de este disco es “Isis”, más que una canción un relato, un simbólico cuaderno de viaje, una letra que bien podría ser un cuento o una novela: uno de los rasgos predominantes en la obra de Dylan.

Para despedirnos sólo señalar que hay algo en Desire que lo hizo totalmente innovador en su época: la larguísima duración de sus canciones. Sí, ya sé que es 1976 y alguno es capaz de decirme que los grupos sinfónicos de la época (Yes, Genesis, Pink Floyd, King Crimson…) ya hacían canciones enormes, pero siempre con grandes partes instrumentales, mientras que la larga duración de las canciones de Dylan se debe a su letras, a sus largas historias narradas a veces como un trovador antiguo. En este sentido destaca por encima de todas “Joey”, dedicada al gánster Joey Gallo y que despertó gran polémica porque era representado como un hombre al margen de la ley pero con valores morales admirables. Por último queríamos destacar en Desire la canción “Sara”, la más personal y autobiográfica de todas las canciones de Dylan en su larga carrera. Dedicada a su esposa, la canción muestra la tormentosa situación en que se encontraba su relación, no en vano la pareja se divorció un año después. Por tanto, feliz cumpleaños para Bob Dylan, uno de los músicos más gamberros y transgresores de la época… aunque ahora se dedique a dar conciertos en China permitiendo que ese gobierno le censure sus temas más polémicos.

Jendrix.