Psicosis (según Bernard Herrmann)

Contrapunto histriónico

Psicosis, la obra maestra de Alfred Hitchcock, el paradigma de cine de terror psicológico no hubiera sido igual sin estos acordes tan característicos. A veces me pregunto qué es más famoso en esta película… ¿sus escenas o su música? El músico Bernard Herrmann compuso más que una banda sonora en psicosis, creó un estado de ánimo: una tensión neurótica mental traducida en un contrapunto histriónico y un pizzicato repetitivo. Creo que no exagero al decir que Herrmann en psicosis se inventó todos los elementos del score de una película de terror.

Psicosis (“Psycho” en inglés) se estrenó en 1960 y es producto de un magnífico guión de Joseph Stefano, la dirección de Alfred Hitchcock y la actuación de Anthony Perkins, Janet Light y John Gavin. Supongo que prácticamente toda nuestra audiencia conoce el argumento de esta brillante película, pero os puedo contar que la historia está basada en la macabra vida de Ed Gein, un asesino en serie que coleccionaba partes de sus víctimas.

 Hasta 1966 Herrmann compuso todas las bandas sonoras de las películas de Hitchcock en su etapa americana. Fue una relación intensa, de genio a genio, en la que muchas veces ambos egos chocaron. Años más tarde Bernard Herrmann declaró que, salvo Orson Welles, ningún director de cine con el que hubiera trabajado tenía la más mínima idea de música ni de sensibilidad para entender qué melodías sustentaban mejor una imagen. Con Hitchcock no fue diferente. En primer lugar este encargo venía maldito: el presupuesto de producción destinado a la banda sonora fue el mínimo. Pero Herrmann no se quejó, lo que hizo fue escribir música para un conjunto de cuerda prescindiendo de la tradicional orquesta, mucho más cara. Para muchos esto fue un gran acierto. Algunos han querido ver en este hecho un simbolismo con el blanco y negro del film. Otros señalan que las culidades tímbricas del violín resultaban perfectas para crear ese ambiente de tensión esquizofrénica. En cualquier caso y desde el principio, Hitchcock le había dejado claro que la hoy famosísima escena de la ducha iba sin música. Pero Herrmann no le hizo ni caso…  

Al final Hitchcock cedió y tuvo que admitir que esta melodía era genial… o tal vez no, desde ese momento su relación no volvió a ser igual. Vamos a ver por qué esta melodía es absolutamente genial para esa escena: Primero se dijo que había usado efectos especiales (en concreto grabaciones de cantos de pájaros). Nada más lejos de la realidad, lo que se hizo fue acercar mucho los micrófonos a los instrumentos de cuerdas para captar al máximo el roce del arco contra las cuerdas. Además ese simbolismo de la melodía con los pájaros está muy claro: Norman Bates es coleccionista de pájaros y lo sabemos por escenas anteriores en las que dichos pájaros disecados dominan el plano y ayudan a crear esa sensación de desasosiego.

Algunos críticos han señalado que en Psicosis la música es el 33% de la película. Para mí es el 50. Lo que sí está claro es que la mítica melodía del principio, el leit motiv de la composición crea desde el primer momento de la película (en la que no está pasando nada todavía) una sensación de desasosiego, parece anunciar algo que va a suceder: violencia. El guión nos despista, nos lleva a una historia que luego nada tiene que ver con la trama real. Pasados 20 primeros minutos del film, en el momento en que nos encontramos con la casa de Norman Bates y su madre vuelve a aparecer la melodía principal. Uno de los efectos más remarcados es el uso del ostinato como medio para crear esa tensión que tan famosa ha hecho a esta película. Hitchcock advirtió a Herrmann de que su sugerencia era deshonesta. Fue la primera vez que Herrmann desobedeció las instrucciones de Hitchcock pero no fue la última. En cualquier caso la escena de la ducha es hoy un icono del cine y un pedazo de la Historia del Arte gracias a la exquisita combinación del talento de ambos creadores.

Jordi Jendrix.