“Gloomy Sunday”, la canción del suicidio

En 1933 el pianista húngaro Rezso Seress escribió la canción más triste del mundo: Gloomy Sunday. Una canción de amor, de un amor tan desesperado que habla de un hombre que el suicidio como único camino para reunirse con su amada recién muerta. Una canción maldita desde el mismo día que se escribió y que ha llevado consigo el estigma de ser la canción del sucidio, y lo que es peor, la maldición de que todo aquel que la versiona termina suicidándose. Evidentemente esto último no es más que una leyenda, ya que se trata de una melodía tan bella y tan triste que son muchos los que la han interpretado (Elvis Costello, Marianne Faithful, Bjork, Portishead… sólo por citar algunos). La canción tiene una historia propia. Su autor, Rezso Seress, nació y vivió toda su vida en Budapest. Era un músico autodidacta que formaba parte de la vida bohemia tan creativa de aquellos días en esta ciudad del Este de Europa. Pero Rezso no escribió esta canción para ninguna mujer en concreto, es más, en principio la letra de esta canción era una oración con tintes religiosos, y fue su amigo y también bohemio Laszo Javor, quien reescribió la letra y le introdujo los elementos por los que luego pasó a la fama: la historia de un hombre desesperado que pierde a su amada y decide suicidarse un domingo para regresar junto a ella.

La vida de Rezso Seress fue única. Nació en 1899 en el seno de una familia judía muy pobre de Budapest. De pequeño trabajó en el circo como trapecista hasta que un accidente le dejó sin trabajo y aprendió a tocar el piano. Vivió en los ambientes más bohemios de la capital húngara hasta la entrada de los nazis, cuando fue apresado y enviado con su madre a un campo de concentración. Sobrevivió, pero su madre no. Este hecho le traumatizó durante el resto de su vida. A pesar del éxito de su canción en EEUU (sobretodo por la versión de Billie Holiday de 1941), se negó a viajar a América y siempre renegó de ella porque decía que era tan buena que nunca compondría nada mejor. Después de una vida llena de excesos como músico de un cabaret de Budapest se terminó suicidando tirándose por la ventana de su casa. Algo que acrecentó el mito de Gloomy Sunday como canción del suicidio. Después, la muerte por sobredosis de Billie Holiday (quien popularizó su canción en Occidente) terminó por construir esta absurda leyenda donde las haya.

Así que si habéis tenido un fin de semana movidito y os ha dejado la novia o novio os ha engañado con otra/o, o algo parecido, mucho cuidado con escuchar esta canción un poco tristes… ya sabéis por qué.

 Jordi Jendrix.