“Me & the Devil”, Peter Green y Robert Johnson, esencia de blues

Peter Green es uno de los mejores guitarristas de la Historia del Rock, a pesar de que su nombre no tenga la repercusión de otros como Eric Clapton, Jimi Hendrix, Jeff Beck o Jimmy Page. Nació en Inglaterra y creció escuchando a los grandes bluesman norteamericanos y, como todos sus contemporáneos, los admiraba y veneraba. Es triste pensar que lo que más se cuenta de Peter Green sea su mal viaje con el LDS que le dejó fuera de combate cuando el rock eclosionaba por todo el planeta, justo a principios de la década de los 70. El tema de la experimentación con las drogras en aquellos días estaba a la orden del día y algunos murieron por el camino, otros se rehabilitaron y otros tuvieron un cuerpo realmente resistente. Green se quedó a medio camino. Entre el Más Allá y el Más Acá, este excepcional guitarrista perdió algo único: su impresionante creatividad. Algunas de las canciones más bellas que jamás oí pertenecen a este autor: “Black Magic Woman“, “Supernatural“, “Albatross“, “Man of the World“, “The Green Manalishi“…

Después de una serie de actuaciones un tanto extrañas (como apuntar con un arma a su representante), a Peter Green le fue diagnosticado esquizofrenia. En el grupo Fleetwood Mac no querían saber nada más de él. Nunca volvió a tocar la guitarra igual de bien todos los días; las luces y las sombras aparecían en su mente día sí día no. Parecía que Green nunca volvería a ser el mismo. Nada más dejar Fleetwood Mac, grabó un disco imposible de definir “The End of the Game” 1970, marcado por el abuso del wah wah y al que algún día dedicaremos el artículo que se merece.

Los brotes esquizofrénicos eran cada vez más frecuentes en la década de los 1970 y sus ingresos en el hospital también, incluso trabajó como jardinero en un cementerio, he leído, pero me gustaría saber si esto es del todo cierto o forma parte de la leyenda. Toda una década, para muchos la mejor década del rock, sin grabar. “In the Skies“, 1979, fue su vuelta a los estudios. Y al parecer se cuentan muchas anécdotas de la incompetencia de Green a la guitarra. Pero no estamos aquí para sacar a relucir los trapos sucios de un gran músico ni a ensañarnos con sus paranoias o defectos, como he podido comprobar en la mayoría de webs que tratan su biografía.

En los 80 y los 90 comenzó una nueva profusión de discos firmados por Green, en directo o en estudio, algunos junto a su nueva banda: Splinter Group. Y en todos ellos hay algo esencial, algo puro: el blues. Como si de unos recuerdos infantiles que nunca se olvidan, que nunca cambian, su amor por ese blues que le había enseñado a tocar la guitarra no se vio perjudicado por las paranoias esquizofrénicas. Algo mágico en el blues le permitió a Peter Green seguir en la música, de seguir disfrutándola. Lo que el LSD le arrebató (perderse la década más creativa y experimental del rock, para uno de los músicos más creativos y experimentales de la historia), el blues se lo devolvió.

Por su forma amable y tranquila, el blues se adecuaba a la calma y al sosiego hipnótico que Green necesitaba, y desde los 80 nos ha venido dejando algunas perlas en este género que resultan incomparables. De todas ellas me quedo con sus tributos a Robert Johnson, uno de los padres del blues, junto a Willie Dixon o John Lee Hooker. En este sentido recomiendo a todos los amantes del blues el disco acústico “Me & The Devil“, lanzado en 2008 y firmado por Peter Green Splinter Group. Hasta la voz de Green (quizá nunca estuvo a la altura de su guitarra) pone los pelos de punta.  Una edición especial con tres discos, el último de ellos con las únicas 29 canciones originales grabadas por Johnson.

El Diablo, llamaban a Robert Johnson, porque decían que había vendido su alma al diablo para tocar blues así de bien, Robert Johnson murió en 1938 a la maldita edad de 27 años, en extrañas circunstancias, dejando sólo 29 canciones grabadas cuya influencia ha sido descomunal para el nacimiento de lo que llamamos Rock.

Peter Green es un guitarrsita excepcional con un estilo único, una maravilla de fraseo sosegado y muy expresivo. Rechazó un proyecto junto a un bajista llamado Jack Bruce y un batería llamado Ginger Baker. ¿Les suena?

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