“Beetlejuice”, el comienzo de la relación Tim Burton – Danny Elfman

Beetlejuice fue estrenada en 1988 y marca el incio de una gran colaboración artística entre Danny Elfman y el director de cine Tim Burton. Fue su primer éxito juntos, pero también significó la primera película en la que el estilo narrativo de Burton y Elfman quedó configurado. Música y guión van de la mano expresando ambientes extraños, surrealistas, macabros, esperpénticos, también divertidos, irónicos, carnavalescos.

Muchos de los clásicos compositores de soundtrack (o banda sonora como erróneamente lo llamamos en España) no creían que Danny Elfman (un músico procedente del rock-pop) fuera capaz de enfrentarse a una composición tan compleja como lo es la banda sonora de una película. Se equivocaron, el encargo no le vino grande a este músico que desde esta banda sonora creó un estilo a base de grandes coros de niños y adultos y arreglos de arpa para crear ambientes mágicos y fantásticos, escenas que abundan en los guiones de Tim Burton.


Elfman ha reconocido a Franz Waxman, Bernard Herrmann y Nino Rota como sus principales influencias a la hora de componer scores. Hasta tal punto no estaba acostumbrado a escuchar sus composiciones tocadas por toda una orquesta que se quedó paralizado cuando lo oyó por primera vez.
Se ha hablado mucho de la relación entre Danny Elfman y Tim Burton. Una relación intensa y muy creativa. Ambos han señalado que existe una química especial a la hora de abordar el proyecto, apenas tienen que hablar, la conexión entre ambos es total. La única película de Burton cuya música no es de Elfman es Ed Wood (la genial comedia sobre el absurdo director de películas de miedo), y efectivamente parece que una fuerte discusión entre ambos hizo que Howard Shore se hiciera con el contrato. Sólo otro título escapa a esta estrecha colaboración, “Sweeney Todd“, pero claro se trataba del musical de Stephen Sonheim.