¿Quiere la UEFA un Barcelona-Real Madrid?, por Sergio Levinsky

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Perfil: Sergio Levinsky

Los medios españoles y europeos en general, titularon sobre los resultados del sorteo de los emparejamientos de cuartos de final de la Champions League, y las llaves hasta la definición del torneo, que lo importante es que existe, por fin, la chance de que el gran clásico español entre Real Madrid y Barcelona pueda ser la final en el anunciado estadio del Bayern Munich. ¿Será así?

La sensación es que el camino parece expedito para que todos los equipos llamados “grandes” o de más tradición europea, con excepción del Milán, puedan llegar a una semifinal cotizada, enfrentándose a conjuntos de menos poder, y casualmente o no, sin tener que eliminarse en la fase previa de cuartos de final.

Es decir que tanto el Real Madrid, que debe enfrentar al conjunto considerado más débil de los ocho participantes, el Apoel de Chipre, como el Chelsea, que debe hacerlo contra el inestable Benfica, y como el Bayer, que debe hacerlo contra el poco sólido Olympique de Marsella, no sólo cuentan con la ventaja de un mayor peso futbolístico y de protagonismo en los últimos años en el torneo, sino que definen la serie en condición de locales, por si quedaba alguna duda.

El único de los cuatro equipos poderosos de Europa que puede decirse que tiene un compromiso más fuerte es el Barcelona, actual campeón, que volverá a verse, como en la fase de grupos, ante el Milán, al que le costó vencer en ambos partidos (en el Camp Nou empataron 2-2 y en San Siro, ganaron los catalanes 2-3) pero que ejerció en ambos un claro dominio en el juego, más allá de que en Cataluña los italianos convirtieron en la primera jugada, casi desde el saque inicial (por intermedio de Pato) y empataron en la última jugada, con el cabezazo fortuito de Thiago Silva.

Es claro entonces, que siguiendo la lógica, quedarían semifinales con los mejores cuatro equipos, y aquí retomamos la pregunta que formulamos en el título, porque es evidente que estas llaves hacen que el Bayer, local en una hipotética final, evite al Barcelona (el equipo que a priori es el más fuerte de todos) hasta la última instancia, y en cambio, se cruzaría con el Real Madrid lo cual ya se torna inevitable en una semifinal.

De esta manera, en el caso de que los alemanes pasaran a la final, podría pensarse que sería la mejor noticia para la UEFA desde el punto de vista de su posicionamiento de los últimos años: por un lado la presencia del local (que siempre garantiza un interés especial, máxime tratándose de un club de la tradición del Bayer), y por otro, la del considerado hoy, y además, lo es oficialmente, el mejor equipo del mundo, el Barcelona.

De cualquier forma, si en esa semifinal (que se definiría en el estadio Santiago Bernabeu, lo que le daría una pequeña ventaja a los españoles) se clasificara el Real Madrid, asistiríamos a un histórico clásico en la final de Munich y por lo tanto, la fiesta estaría asegurada de todos modos.

¿Prefiere la UEFA al Real Madrid sobre el Bayer en una final de Champions? Contrariamente a lo que se dice, nos permitimos dudar. Primero, porque los blancos no parecen ser un equipo del todo simpático para la entidad europea por sus últimas actitudes, como lo ocurrido en los enfrentamientos ante el Barcelona en el torneo pasado, que motivaron la sanción a José Mourinho.

¿Olvidará la UEFA todos esos hechos ocurridos alrededor del clásico español en 2011, cuando Mourinho cuestionó a los arbitrajes, poniendo en duda la capacidad de la entidad europea para decidir los jueces y hasta arrojando un manto de duda sobre sus procederes? Sería extraño que así sucediera, si bien los mecanismos de ajuste en este sentido suelen ser sutiles y hasta casi imperceptibles para la vista general.

Y segundo, porque salvo en cierta forma por la experiencia de la final de 2000 en París entre Real Madrid y Valencia (3-0 para los de la capital española), las otras, como la de Manchester en 2003 entre Juventus y Milán, o la de Moscú en 2008 entre Manchester United y Chelsea, no fueron las mejores experiencias cuando se enfrentaron equipos compatriotas. Todo indica que se prefiere una final entre conjuntos de países distintos, si bien se sabe que la gran expectativa está puesta en el clásico español.

En todo caso, queda poco tiempo para comprobarlo.

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